¿Qué es un préstamo personal?

El mercado económico y financiero actual nos ofrece diferentes opciones con las que poder hacer frente ya sea a gastos imprevistos ya sea a determinadas adquisiciones que, para la mayor parte de la población, no se encuentran al alcance de un único pago como puede ser la compra de una vivienda o de un vehículo. Es lo que se denomina crédito o préstamo.

Dentro de estos préstamos también existe una variedad de opciones en función de la cantidad solicitado, el fin para el que es solicitado o la garantía que se exija para garantizar su completo pago entre otros aspectos. Uno de estos tipos de préstamos es el llamado préstamo personal.

préstamo personal


El propio Banco de España nos ofrece una definición clara y adecuada de lo que es un préstamo persona al señalar que "el préstamo personal es un producto bancario que le permite a usted, como cliente o prestatario, recibir una determinada cantidad de dinero (el denominado capital del préstamo) de una entidad de crédito (prestamista), a cambio del compromiso de devolver dicha cantidad, junto con los intereses correspondientes, mediante pagos periódicos (llamados cuotas)". El Banco de España especifica además que "se llaman personales porque en este tipo de préstamos la entidad no suele contar con una garantía especial para el recobro de la cantidad prestada. Así tienen como garantía genérica los bienes presentes y futuros del deudor".

Es decir, a diferencia de un préstamo hipotecario donde la garantía es la propiedad hipotecada (aunque en la práctica todos sabemos que la realidad es bien distinta), ante el impago de un préstamo personal el deudor responderá con todo cuanto figure a su nombre, ahora o después, hasta que la deuda, sus intereses y sus intereses de demora, hagan sido finalmente saldados; puede ser la nómina, cualquier depósito que tengas en un banco o caja, una vivienda, el coche, la moto, etcétera.

Los préstamos personales se caracterizan por el hecho de que el capital solicitado no suele ser elevado siendo normalmente solicitados para la adquisición de un vehículo, la realización de un viaje, reformas en el hogar, la compra de equipos informáticos.

El tipo de interés que aplica a los préstamos personales es más elevado que el de un préstamo hipotecario aunque, desde luego, no tanto como en el caso de los préstamos rápidos, y su plazo de amortización suele fijarse como tope entre los seis y los ocho años, en función de la entidad que lo conceda y del dinero que se haya solicitado.

Dentro de los préstamos personales merece especial mención los llamados "créditos al consumo" que son aquellos ofrecidos por los propios comerciante para que su cliente pueda realizar la compra, por ejemplo del nuevo frigorífico o el nuevo televisor, a plazos.

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